viernes, 9 de diciembre de 2011

La asunción

Se termina el primer mandato de Cristina. El segundo del kirchnerismo. Por primera vez un proyecto va por su tercer período. Comienza una etapa inédita en nuestra historia.

La discusión sobre que hacer con Cobos mañana se termina. Acontecimiento menor, parafraseando al compañero Magnetto. Qué es lo que viene a partir de ahora parece ser el interrogante.

Hace unos años se vislumbraba poco posible este presente. Y no se dio de casualidad. Se remó mucho para llegar hasta aquí. Cada cual desde su lugar. Se puso mucho. El ejemplo de ello es la muerte de Néstor. Ir por más no debe ser un slogan solamente. Para ello resulta necesario atender diversas cuestiones.

A partir del 11 de diciembre comenzará la batalla por la sucesión. Todos lo sabemos. El tema es ser conscientes de ello y trabajar desde allí, desde esa conciencia, para seguir creciendo.

El 54 % pesa. Y hay que hacerlo pesar. La victoria, como decía Jauretche yendo contra la corriente, otorga derechos. Y hay que aprovecharlos mientras sea posible. Para imponer condiciones.

El kirchnerismo, sintetizado hoy en la figura de Cristina y la presencia latente de Néstor, debe ser el recipiente que contenga las diferentes expresiones políticas que adhieren al proyecto nac y pop. Canalizando sus demandas. Conteniendo. Atendiendo a todos pero sin tender a la preeminencia de ninguna. Privilegiando el todo sobre las partes.

Se cuenta con una ventaja con respecto a 2007. Pejotizar para tener una base de sustento fuerte resultó inevitable. Hoy se ha ampliado el espectro al que accede el kirchnerismo. Es imaginable la posibilidad de que ningún sector cope el movimiento. No homogeneizar es necesario. Mantener la diversidad de adherencias. Y acrecentarlas.

El peronismo, también el kirchnerismo, históricamente, funcionaron mejor cuando más amplios fueron. Allí radica su fuerza. En cada ocasión que se pretendió homogeneizar, cristalizar la fuerza comenzó la decadencia. Pasó en los 50. Pasó en los 70. Nos sucedió en 2007, más allá de la útil que resultó sostenerse en el PJ durante la rebelión campestre de 2008.

Es lógico que cada sector, cada orga, cada agrupación pretenda imponerse. Es parte de la lógica de la política. Crecer para imponer criterios. Políticas. Asumir cargos. Ocupar espacios. El asunto es saber que hay una conducción que comanda. Pero que, al mismo tiempo, tiene una proyección acotada hacia el futuro. Lo institucional limita. El uno de Néstor y uno de Cristina ya no corre. La realidad es diferente. Hay que construir hacia el futuro. Generarlo.

En la heterogeneidad del movimiento radica la fortaleza del proceso iniciado en 2003. Allí se encuentra su vitalidad. En la disputa, en la competencia entre sectores. Ello hace que la inexistencia de una oposición política (no corporativa, esa siempre está) se torne menos peligrosa.

Dicha heterogeneidad también puede ser una debilidad. La histórica crítica que se le realiza al peronismo desde la izquierda. Que es una bolsa de gatos, que no tiene coherencia ideológica. Lo cierto es que hay algo de ello. La conspiración, la traición y la implosión desde adentro del movimiento están siempre latentes. El gigante miope e invertebrado de Cooke.

El kirchnerismo debe saber que lidiará con ello. Y que, tomando la lógica de funcionamiento característica del peronismo, la neutralizará desde la conducción que hoy ejerce Cristina. Repartiendo poder. Acumulándolo. Construyendo de cara a lo que vendrá.

El desafío, como siempre, será conducir la heterogeneidad. Allí reside la fortaleza. En lo que parece debilidad. En las contradicciones del movimiento. Desde la diversidad ideológica se amplían y se generan nuevas demandas sociales a ser cubiertas. A ser satisfechas. La amplitud, lo diverso nutre. Y la conductora amortiguará las diferencias.

Algo así decía Perón…La conducción es un arte de ejecución simple: acierta el que gana y des­acierta el que pierde. Para seguir conduciendo hay que ganar…además conducir a los propios es fácil, el tema es conducirlos a todos… (no encontré la cita exacta pero si el General no lo dijo así debió haberlo hecho).

#nuncamenos #siempremás

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