jueves, 18 de diciembre de 2014

El retorno de River y Perón

17 años. 20 años no es nada canta el morocho del Abasto. Se nota que hace bocha que estás en otra parte Gardel, estás en el lugar en el cual los años no pasan, la famosa eternidad. Tal vez 17 años tampoco sean gran cosa si uno lo piensa en términos históricos (¿me querés explicar por qué mierda siempre que quiero escribir piensa escribo pinesa?, ¿qué tengo en los dedos?, ¿será alguna conexión que no está funcionando bien? El viernes lo charlo con la loquera. Seguro que me echa la culpa a mí como suele hacer. Le pago para que me tire el fardo a mí. Esto no estaría teniendo ni pies ni cabeza). Pero hasta por ahí nomás lo de la historia. Para pensar el feudalismo probablemente 17 años sean una boludez. O para explicar el surgimiento del imperio romano. O para tratar de comprender porque lo vemos al bueno de Marx sentado esperando ver como el capitalismo se derrumba fruto de sus contradicciones internas. Ahí puede ser que 17 (o 20) años no sean nada. Acá son una bocha te diré. En una pequeña historia individual es un montón. Y ni te digo si lo pensamos en el mundo del fútbol. 17 años sin ganar son muchiiiiisimo…

Vamos llegando al punto. Ponete un toque en la piel de un pibe de 21. No tiene ni el menor registro de lo que sucedió hace 17 años. Ni te digo uno de 18 o un pibe de primaria. Supongamos que esos pibes son de River. Ni puta idea tienen. Como no iban a festejar como festejaron. No hay manera de que no lo vivan de ese modo.

El momento llegó. Ni lo teníamos chequeado. Ni el tiempo pasado desde aquel remoto 1997 ni el real interés que nos generaba la copa Sudamericana. Pero los planetas un día se alinearon. Se alinearon cuando pensamos que en realidad se estaban desalineando. Boca gana en Paraguay y pasa a semifinales. River se entera y se le (nos) llena el culo de preguntas. Las primeras dudas aparecen. Se traslucen el día del partido con Estudiantes hasta que Piscu empezó a sacar conejos de ese maravilloso pie zurdo.

El día de la final del ’97 con el San Pablo estaba jugando un partido de fútbol con amigos. Los partidos no los pasaban por tele de aire. Gracias Néstor Fuerza Cristina. Y veníamos muy dulces. Casi como Teo bailando en la propaganda del banco Francés, actual BBVA.

Estábamos por empezar el partido y aparece mi viejo. Francescoli erró un penal. La incredulidad. ¿Qué decís? El Enzo no erra penales. Si. El Enzo erra penales. Ese año erró unos cuantos penales. Uno con Racing que nos dejó afuera de la copa Libertadores, nacho González se lo atajó. Y ese de la final con los brasileros. Jugué para el orto. Jugué para no cagar a los pibes porque estábamos justos. Miraba todo el tiempo al viejo a ver si tiraba alguna noticia más alentadora. Y llegó. Apareció el chileno Salas y entonces me enfoqué un toque en el partido. Clavé un par de goles y listo. A casa a escuchar a Costafebre. En el camino creo que nos empataron los brasileros. Otra vez las dudas. Pero teníamos al chileno prendido fuego. Campeones otra vez. Nadie nos avisó que pasarían 17 años hasta la próxima copa. 17. Como los que tardó Perón en volver del exilio. 17. Con el 10 de aquella final como DT. Gallardo. ¿Gallardo es Perón? ¿River es Perón? La pregunta está planteada.

Costafebre lo comparó con Napoleón. Perón recurría a Napoleón para graficar lo que es el arte de la conducción. ¿Casualidad? No lo creo.

Confieso que lo re putié al pobre Mugneco el día del partido con Racing. El día que puso suplentes y se nos terminó de ir el campeonato. El temor a quedarnos sin nada estaba ahí. Pero apareció el conductor. El que vio lo que todos vimos y no queríamos ver. El equipo estaba muerto. Los últimos 20 minutos en la cancha de Boca fueron terribles. No podíamos levantar las gambas. Nos quedábamos sin nafta y fuimos Vaca Muerta como dijo Lito. Gracias Mugneco. Y el Mugneco se recibió de artista, de conductor. Perón decía que había que saber ceder el 50% para quedarse con el 50% más importante, el 50% que no se puede negociar. Y tomó la decisión. El conductor debe tomar decisiones. La conducción es un arte todo de ejecución decía el General. Y Gallardo ejecutó. Con voluntad dijo un día. Y se me vino Néstor a la cabeza. Y estoy en la banquina mal. Pero que esperaban…soy de River y peronista…vivo yéndome a la banquina.

Volvamos a los 17 años. Hagamos el ejercicio de pensar esos 17 años. Los del exilio de Perón y el exilio de los éxitos internacionales de River. Las oraciones en rojo son las del exilio de Perón. Las azules las del exilio de River. Si lo vamos a hacer épico los hacemos a todo trapo…

Tras la caída de Perón Argentina entra en la órbita del FMI. No saldría hasta Néstor.

El FMI maneja nuestra economía a gusto y piacere. Hasta que Néstor decidió pagar la deuda para recuperar soberanía política e independencia económica no dejaron de decidir sobre nosotros. En el ’97 estaban a pleno manejando el asunto.

El hombre llega a la Luna y planta la banderita yanqui. El Sputnik soviético es el primer satélite espacial.

Argentina lanza el satélite Arsat 1. Un satélite argentino y peronista.

Aramburu, uno de los militares que derrocó a Perón, fusila en José León Suárez a peronistas que se rebelan contra la dictadura llamada Revolución Libertadora. Algunos años después es asesinado por los Montoneros cuando se presentaba como figura política de recambio de la dictadura de Onganía. La Justicia nunca dijo ni mu sobre los fusilamientos de José León Suárez ni sobre la ruptura del orden constitucional. La injusticia y la violencia se instalan en la Argentina.

Videla, dictador y genocida argentino a partir de 1976, muere preso en 2013. La memoria, la verdad y la justicia imperan en la Argentina.

Se produce la revolución cubana, un hito que marcaría la etapa latinoamericana posterior. EEUU bloquea a Cuba por considerarla un peligroso avance del comunismo. Luego aplicaría, con otros métodos, la represión al resto de Latinoamérica.

Ahora parece que los yanquis y los cubanos se amigan un toque merced a la gestión de un Papa peronista.

Racing ni imaginaba que iba a estar 35 años sin salir campeón.

Racing sale campeón durante el breve gobierno de Rodríguez Saá. Y vuelve a salir campeón ya sin Rodríguez Saá como presidente. Hemos madurado como país.

En Dallas matan a John f. Kennedy.

En Nueva York caen las Torres Gemelas fruto de un ataque terrorista.

Se produce el Concilio Vaticano II que moderniza a la Iglesia Católica.

En el Vaticano hay un Papa peronista que altera a los carcamanes de la Iglesia.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial los EEUU y la URSS se dividen el mundo. Se produce el período denominado como Guerra Fría. Se extendería hasta 1989.

Ya sin la presencia de la URSS ni el comunismo como contraparte del poder del imperialismo norteamericano se va configurando un mundo que tiende a un mundo multipolar con varias potencias y alianzas en danza. Rusia, China, Brasil, India, bloques regionales.

El peronismo parece extinguirse con su líder proscripto. Era la idea del régimen militar. Empiezan las internas entre los colaboracionistas que piensan en un peronismo sin Perón y los combativos que quieren a Perón en Argentina.

El peronismo parece extinguirse fruto de las acciones del propio peronismo. Los ’90 casi se llevan puesto lo poco que quedaba del peronismo tras la dictadura militar. Néstor y Cristina reviven el espíritu del peronismo. También desde la acción pero sumándole convicciones y doctrina.

Podríamos seguir un rato largo con este ejercicio. 17 años son una bocha podríamos concluir…pero al final de cuentas, con la copa en el bolsillo te digo que un poco de razón tiene Gardel…20 años no son nada…

Viva Perón, River y Gallardo que volvieron del exilio tras 17 años!


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